martes, 3 de noviembre de 2015

Tras la máscara

Hoolaa :) Ya hace tiempo que tenía ganas de escribir y de subir algo al blog! Hoy les traigo otra historia más en la que he realizado un ejercicio de voyeur. Se trata de observar a alguien que no conozcas -en mi caso busqué una foto cualquiera por internet- e imaginarte cómo se llama, cuál es su carácter, su forma de vida, etc.  Además, como es un trabajo para clase (como casi siempre xD) nos añadieron otro determinante, y es que teníamos que hablar de esa persona en el momento en el que se iba a dormir. La verdad es que este ejercicio me ha encantado y les animo a todos a intentarlo, aunque no les guste mucho escribir, es perfecto para poner en marcha nuestra imaginación o incluso para intentar escribir otro tipo de relatos, es decir, si siempre escribimos de terror pues escribir algo más cómico, etc. Bueno, dejo de enrollarme más y les dejo con el resultado :)

Arturo, tras otra larga jornada laboral, se dirige a la cama para descansar unas horas antes de que suene el mismísimo demonio: el despertador. Comienza a retirarse el bigote y barba postizos y a dejar descansar los pechos apretados por el vendaje hasta volver a ser Jessica. “El trabajo de camionero no es cosa de mujeres”, dijo el machista que tenía por jefe cuando la muchacha se presentó a la entrevista. Pero no podía perder ese trabajo si quería que sus hijos y sus ancianos padres tuvieran un plato de comida sobre la mesa. Así que se cortó el pelo con los conocimientos que había adquirido durante sus meses como peluquera y con los mechones se apañó un poco de bello facial postizo; se vendó el pecho para ocultar lo máximo posible sus características femeninas, se vistió con algunas prendas pertenecientes a su difunto marido y modificando su voz logró pasar la entrevista como Arturo.

Jessica es una treintañera maltratada por la vida. Detrás de su cabello corto y despeinado, se aprecian dos ojos grisáceos que están rodeados por sus angustias y alegrías reflejadas en pequeñas arrugas y ojeras profundas. Enmarcándolos, un par de cejas delgadas; y justo debajo de su nariz puntiaguda se ven sus carnosos labios que rara vez dejan ver la luz a sus dientes y encías.

Arturo era un chico silencioso y misterioso para todos sus compañeros. Llegaba puntual a su hora de entrada, realizaba todos los viajes que le pertenecían, hacía horas extras cuando era necesario y desaparecía. Ni un hola ni un adiós, solo un tímido gesto levantando la mandíbula al entrar y salir. Sin embargo, Jessica era una madre coraje que cuando era preciso acudía al colegio para hablar o reclamar a los profesores. Una mujer con la que era agradable mantener una conversación durante el sagrado momento del café; pero una joven que tras su máscara con muecas de alegría y maquillaje para las ojeras, ocultaba todo un mar de problemas y disgustos.

            Este, como el resto de sus días, había sido eterno. Lleno de sus responsabilidades como madre llevando y recogiendo a los niños de la escuela, cuidando a sus padres con décadas de años sobre sus bastones y prótesis, cocinando para toda la familia, manteniendo la casa en orden, ayudando a sus hijitos con los deberes, aunque era ella la que necesitaba un poco de auxilio; y por último, acostándolos y arropándolos para que duerman mientras ella se convierte en Arturo y trabaja toda la noche.


            Por fin; deja caer delicadamente su cara sobre la almohada con escasas plumas, los muelles del colchón suenan para confirmar que sujetan el peso de su cuerpo delgado, y poco a poco, sus agotados párpados, debido a la falta de descanso, se van cerrando hasta que… ¡Ring! Su vida la reclama de nuevo. 




¡Y eso ha sido todo! Espero que hayan desconectado un poco de la rutina y sobretodo si están con muchos exámenes. Yo me despido ya y les vuelvo a animar a que lo intenten. Hasta prontoo ;)