miércoles, 7 de agosto de 2013

Un juego nada divertido #2



Todas las que estaban allí tenían una expresión de interrogante a la que yo le di la respuesta. Todas se quedaron de piedra, de repente la otra chica que me acompañaba se zarandeó de un modo extraño, comenzó a decir cosas sin sentido y sus ojos estaban en blanco, parecía estar poseída. Le conseguí entender las palabras: “Tú, ella, como  yo” ¿se refería a que la chica y yo éramos como ella? Entonces dijo: “Ahora ella me acompañará, para que se sienta como yo y luego tú” La chica se puso en pie, por un momento pude ver su auténtica yo con una expresión de miedo y en ese preciso momento dio cuatro pasos hacia detrás y desapareció. Un golpe se oyó y todas nos acercamos con temor, había caído en un hueco para una tumba que no estaba cerrado y había muerto, cayó de espaldas y en su cara se veía el miedo que sintió, tenía los ojos muy abiertos y la boca abierta, su piel se volvió pálida y tras su cabeza un gran charco de sangre se formó, daba realmente miedo.

            Todas las presentes se quedaron impactadas y rápidamente comenzaron a dejar sobre el tablero toda clase de pulseras, pendientes, cadenas, etc. Yo no podía evitar sentir un miedo horroroso y rápidamente dejé mi reloj, el tablero se quedó allí con todas esos objetos encima, mientras todas nosotras salíamos corriendo de allí. Muchas de nosotras con lágrimas en los ojos incluida yo, no sabíamos qué hacer y nos fuimos lo más rápido que pudimos a nuestras casas, yo no podía dormir, la imagen de aquella pobre chica no se me iba de la cabeza, pero el cansancio pudo conmigo y dormí unas horas.

           

            A la mañana siguiente estaba agotada, me dirigí hacia el baño y cuando me fui a lavar la cara… ¡tenía el reloj puesto! Me quedé de piedra y rápidamente cogí mi móvil para llamar al resto de las chicas, pero ninguna me cogió el teléfono. Salí corriendo al salón para utilizar el fijo y llamar a sus casas, ninguna había vuelto anoche. Un escalofrío recorrió mi cuerpo desde las puntas de los dedos de mis pies hasta el último pelo de mi cabeza. Entonces fui al dormitorio de mis padres para contarles lo que había sucedido, pero no se despertaban, me acerqué para tocarles y que se despertaran, pero mi mano los atravesó. Aquella noche ninguna de nosotras habíamos vuelto a casa; todas habíamos muerto.
.......

Y aquí se caba esta historia, espero que les haya gustado y la semana que viene volveré con más historias o tal vez algo diferente... nunca se sabe :3 Ya me despido. Hasta prontoo ;)