jueves, 4 de octubre de 2012

Una noche de terror EL DESENLACE

El desenlace


El pulso es débil y la herida muy profunda, tenemos que cerrar la herida y rehabilitar el pulso.-oí de fondo en mi cabeza.
            Más tarde desperté en el hospital, me sentía confusa y, aún, un poco mareada. En cuanto los médicos se percataron de que había abierto los ojos se abalancharon sobre mí. Después de un rato de estarme haciendo pruebas me explicaron lo que había sucedido cuando me encontraron. Habían buscado desde dónde se había realizado la llamada y habían dado conmigo.
            Pregunté por mi hija y me explicaron que no habían podido contactar con nadie. Les dejé el número de mi hija para que la avisaran y no se preocupara.
            Unas horas más tarde mi hija estaba allí.
¿Cómo te encuentras mamá?-me preguntó con tono dulce agarrándome fuertemente la mano.
─Bien, cariño, al menos ahora estoy bien.-le dije tranquilizadora.-Pero,   ¿y tu viaje?
─He suspendido el vuelo, no me podía ir contigo así.
Cuando me dieron el alta, la policía me hizo unas preguntas para encontrar a la persona que me había hecho esto. Les dije lo poco que sabía y me fui.
No sé cómo, pero consiguieron encontrarlo; que yo recuerde fue porque a unos metros de la gasolinera encontraron el cuchillo con el que me apuñaló y consiguieron las huellas dactilares. Había sido aquel invitado que me había recomendado la carretera comarcal, que en realidad aquel invitado era un antiguo empleado mío.
Se había enfadado porque lo había despedido por robar y había estado desde entonces buscando la forma de vengarse de mí.  Al final lo consiguió, pero fue a la cárcel por intento de asesinato. Me sentí realmente aliviada cuando lo encerraron y pude vivir más tranquila.